Opormex alerta sobre creciente dependencia de México hacia la carne de cerdo importada

Agencias. México consolida a la carne de cerdo como la tercera proteína más consumida en los hogares, impulsada por el encarecimiento de la carne de res y la mejora del poder adquisitivo. Sin embargo, el fuerte aumento de la demanda en los últimos cinco años ha desbordado la capacidad de producción interna y ha abierto la puerta a un incremento acelerado de las importaciones.​

Según el informe anual 2025 de OPORMEX, alrededor del 40% del consumo aparente de carne de cerdo se cubría con producto importado en 2020, porcentaje que se acerca ya al 50% en 2025. Entre 2015 y 2025, el consumo pasó de 1.95 a 3.29 millones de toneladas (+69%), mientras que la oferta nacional solo creció un 43%, frente a un salto del 112% en las importaciones. Esta brecha redefine la competencia en el mercado interno y, a juicio de la organización, compromete su estabilidad y su independencia.​

El estudio subraya que en 2025 el kilo de carne de cerdo importada se comercializó, en promedio, a casi la mitad del precio al que México exporta ese mismo producto. Las piernas y paletas frescas o refrigeradas concentran el mayor volumen de importación y entran al país a precios sensiblemente más bajos que los cortes que México vende fuera, orientándose a segmentos muy sensibles al precio.​

En la cadena de valor, el precio en granja se sitúa en 46 pesos/kg y en rastro en 48,8 pesos/kg, mientras que el precio implícito de importación es de 47.37 pesos/kg, prácticamente equivalente al nacional en origen. OPORMEX destaca que la carne importada “no llega sustancialmente más barata” que la nacional en origen, pese a tratarse de cortes con menor valoración y menor valor agregado en sus países de procedencia.​

El margen se dispara en los eslabones posteriores: el precio puede multiplicarse entre 2.6 y 3 veces desde la granja hasta el consumidor final, concentrando la mayor utilidad en las fases de transformación y comercialización. En tiendas y mercados, algunos cortes superan los 120–140 pesos/kg, muy por encima de los valores en granja y rastro.​

En sus conclusiones, OPORMEX afirma que, aunque actualmente no hay desabasto, el crecimiento ininterrumpido de las importaciones compromete la seguridad alimentaria y la autosuficiencia del país. La organización denuncia además competencia desleal que desincentiva la productividad nacional, una alta exposición a la volatilidad cambiaria y la ausencia de generación de valor agregado y empleo en el campo mexicano por parte del producto importado.​

El informe también advierte del riesgo de ingreso de enfermedades ausentes en el país a través de la carne de cerdo importada, lo que podría poner en peligro tanto las exportaciones mexicanas como el patrimonio de los porcicultores. Ante este escenario, OPORMEX plantea la necesidad de medidas de política pública que corrijan los desequilibrios y fortalezcan la porcicultura nacional.

 

 

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