Comunicado. Tate & Lyle publicó un nuevo estudio revisado por pares de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, que arroja luz sobre cómo la fibra de maíz soluble puede favorecer la función cognitiva.
Mediante un ensayo cruzado aleatorio controlado con placebo en el que participaron adultos sanos de mediana edad y mayores, los investigadores descubrieron que la ingesta diaria de fibra de maíz soluble mejoraba significativamente la concentración, al tiempo que estimulaba las bacterias intestinales de maneras que pueden favorecer la función cerebral.
Los investigadores se propusieron comprobar si la fibra dietética soluble, conocida por sus beneficios para la salud gastrointestinal y física, también podría mejorar el rendimiento cognitivo modificando la microbiota intestinal, un área de investigación emergente. El estudio evaluó específicamente los efectos de la fibra de maíz soluble sobre el rendimiento cognitivo, la composición de la microbiota intestinal y las sustancias que producen estas bacterias, con el objetivo de identificar cambios en el entorno intestinal que afecten a la función cognitiva.
Durante un periodo de cuatro semanas, cuarenta y dos participantes consumieron fibra de maíz soluble diariamente y realizaron pruebas para medir su memoria y capacidad de concentración. Los investigadores descubrieron que el consumo de fibra de maíz soluble produjo tiempos de respuesta selectivamente mejorados durante las pruebas en comparación con el grupo de control y aumentó la abundancia de Parabacteroides. Los Parabacteroides son bacterias que se han relacionado con posibles efectos antiinflamatorios, protección de la barrera intestinal y compuestos derivados del intestino que podrían ser relevantes para la comunicación intestino-cerebro y los resultados de salud.
David A. Alvarado, investigador principal de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, afirmó: “La fibra soluble es bien conocida por favorecer la salud intestinal y la salud física en general, pero aún estamos investigando cómo las fibras específicas pueden influir en el cerebro. En nuestro estudio, el consumo de fibra de maíz soluble mejoró significativamente la rapidez de respuesta de los participantes durante las pruebas de atención y control inhibitorio, sin que ello afectara a la precisión. También observamos cambios consistentes en la microbiota intestinal, incluyendo un aumento de Parabacteroides distasonis, un microorganismo idóneo para descomponer esta fibra. El grado de mejora cognitiva varió en función de la magnitud del cambio en Parabacteroides. Estos hallazgos apuntan a una señal del microbioma intestinal que podría ayudar a explicar, en parte, cómo la fibra de maíz soluble favorece ciertos aspectos del rendimiento cerebral”.
Clare Leonard, vicepresidenta de Nutrición y Ciencias de la Salud de Tate & Lyle, afirmó: “Existe un enorme potencial para mejorar la salud mediante la alimentación específica de la microbiota intestinal. La fibra es el recurso más infrautilizado en nuestra dieta. Estamos viendo estudios que vinculan el eje intestino-corazón, el eje intestino-cerebro y muchos más. Lo maravilloso es que la solución no es un suplemento exclusivo ni caro, sino un ingrediente asequible que tanto los consumidores como la industria pueden incorporar fácilmente a la dieta diaria: la fibra de maíz soluble. Aumentar su consumo podría suponer un gran avance para la salud pública”.
Por su parte, Abigail Storms, vicepresidenta de Edulcorantes y Fibras de Tate & Lyle, afirmó: “La ciencia del eje intestino-cerebro avanza rápidamente, y este estudio es un claro ejemplo de cómo la nutrición puede favorecer el desarrollo cognitivo de maneras que cada vez más interesan a los consumidores. Nuestros análisis de mercado revelan una fuerte demanda de beneficios como la concentración y el alivio del estrés, pero también una desconexión: las personas buscan estos beneficios mientras que la industria aún se encuentra en las primeras etapas de explicar con claridad cómo funcionan realmente la fibra, los prebióticos y los probióticos. La evidencia de que la fibra de maíz soluble puede mejorar la concentración y modificar positivamente la microbiota intestinal ayuda a cerrar esa brecha y refuerza la idea de que los ingredientes cotidianos pueden desempeñar un papel importante en el bienestar. Dado que la ingesta de fibra a nivel mundial se encuentra muy por debajo de los niveles recomendados, vincular este tipo de ciencia con beneficios tangibles para el consumidor es un paso importante para motivar el mayor consumo de fibra que sabemos que es necesario”.
El estudio, revisado por pares, se publicó en The Journal of Nutrition y fue financiado en parte por Tate & Lyle. La fibra de maíz soluble utilizada en el estudio fue PROMITOR Soluble Fibre de Tate & Lyle.
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