Comunicado. La microbiota se ha consolidado como uno de los grandes focos de interés en salud y bienestar. La evidencia científica la vincula cada vez más con una mayor longevidad —vivir más, pero también mejor— y con el equilibrio del organismo. Sin embargo, aún hay muchas dudas sobre cómo funciona, en qué nos influye y qué hábitos cotidianos contribuyen realmente a cuidarla.
Para arrojar luz sobre esta cuestión, el encuentro “Siente lo que no ves”, organizado por Activia, reunió a más de 150 científicos y divulgadores. Durante la jornada, expertos como Manel Esteller, Tamara Pazos y Boticaria García coincidieron en una idea fundamental: mantener una microbiota diversa y equilibrada es uno de los pilares de la salud presente y futura. La microbiota, formada por billones de microorganismos, influye en funciones esenciales como la digestión, la inmunidad, el metabolismo o el bienestar emocional, y juega un papel relevante en el envejecimiento saludable. La clave para protegerlo, según los expertos, está en los hábitos cotidianos: alimentación equilibrada, ejercicio regular, descanso de calidad y control del estrés. Fermentados y longevidad: una vía prometedora El Esteller destacó que el envejecimiento saludable depende de la interacción entre genética, microbiota y estilo de vida. Aunque no podemos cambiar los genes, sí podemos influir en su comportamiento a través de lo que comemos.
En este contexto, subrayó el creciente interés científico por los alimentos fermentados. Diversos estudios asocian su consumo habitual con una mayor longevidad, aunque todavía se investigan los mecanismos. Lejos de hablar de “superalimentos”, insistió en su papel como parte de una dieta equilibrada, donde productos como el yogur o el kéfir pueden contribuir al cuidado de una microbiota en equilibrio.
Y es que, con la edad y los malos hábitos, la diversidad de la microbiota tiende a disminuir, lo que favorece la inflamación crónica, un factor clave en el desarrollo de enfermedades como la diabetes o las cardiovasculares.
Los expertos coincidieron en que no hay atajos: una dieta rica en fibra y probióticos, junto con el ejercicio, el descanso y la salud emocional, marcan la diferencia.
Pazos puso el foco en el eje intestino-cerebro, recordando que el estrés o la falta de sueño pueden alterar la microbiota y afectar tanto a la salud física como mental. Por su parte, García alertó de que la población española consume menos fibra de la recomendada y destacó alimentos como legumbres, frutas, verduras y cereales integrales como base para alimentar las bacterias beneficiosas. Además, subrayó el papel del ejercicio, especialmente de fuerza, en la reducción de la inflamación y el mantenimiento de la masa muscular, clave en el envejecimiento.
Con más de cien años de trayectoria investigando la relación entre fermentación, nutrición y salud digestiva, Danone continúa impulsando la evidencia científica en este ámbito. Activia es la única marca del mercado de lácteos que ha demostrado científicamente que sus probióticos llegan vivos a la microbiota. Y, ahora, da un paso más en su compromiso por avanzar en investigación y reforzar su liderazgo desde la ciencia.
“Los avances en microbiota están transformando nuestra comprensión de la relación entre alimentación y salud integral. En Danone, la ciencia guía nuestra investigación desde hace décadas para profundizar en el papel de los fermentos y los probióticos”, afirmó Patricia Levy, directora de I+D de Danone.
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