Comunicado. En 2024, las ventas de vitaminas y suplementos alimenticios en América Latina sumaron 7,333 mdd, 53% más que cinco años antes, de acuerdo con datos de Euromonitor. La cifra coincide con los 15 años de trabajo de la Alianza Latinoamericana de Nutrición Responsable (ALANUR) en la región.
Brasil y México son los mercados más grandes. El primero registró ventas por 2,738 mdd y el segundo por 2,668 millones; juntos representan cerca de 74% del valor regional. Entre 2021 y 2024, las ventas de la región crecieron cada año, de 5,565 a 7,333 mdd, y las proyecciones de la misma consultora estiman que podrían alcanzar 10,538 millones en 2029, alrededor de 44% más que en 2024.
“Hace 15 años, los suplementos alimenticios eran un tema de nicho en la región; hoy son un mercado de más de 7,000 millones de dólares que forma parte de la alimentación de millones de personas. En este tiempo nos consolidamos como una industria formal, que trabaja con evidencia y de la mano de las autoridades. El reto ahora es seguir evolucionando al ritmo de la ciencia y de las necesidades de información de las personas”, afirmó Elizabeth Díaz, directora ejecutiva de ALANUR.
Las vitaminas y los minerales siguen siendo los productos más habituales, aunque las proteínas, los probióticos, los ácidos grasos y las fórmulas a base de plantas han ganado presencia en los anaqueles. La nutrición deportiva, que durante años se asoció con atletas, hoy también la consumen personas que hacen ejercicio con regularidad y buscan complementar su alimentación; en Brasil, este segmento pasó de 8 a 12% del mercado de salud del consumidor entre 2019 y 2024.
En 2024, la farmacia concentró 60% de las ventas del mercado latinoamericano de salud del consumidor, que incluye a los suplementos, frente a 12% de la venta directa y 9% del comercio electrónico. Los estudios de consumo que ALANUR ha encargado en Chile y Perú muestran una tendencia similar: 76 y 75% de los consumidores, respectivamente, compran en farmacia, y los profesionales de la salud aparecen entre sus principales fuentes de recomendación.
Este crecimiento ha venido acompañado de reglas propias. En 2017, Ecuador creó una categoría específica para los suplementos alimenticios; un año después, Brasil publicó su marco regulatorio. El Salvador puso en marcha su reglamento en diciembre de 2024 y Argentina reguló en 2025 las declaraciones de propiedades saludables en estos productos. A partir de 2028, además, los suplementos alimenticios tendrán una partida arancelaria propia, la 21.07, en el Sistema Armonizado de la Organización Mundial de Aduanas (OMA), con lo que podrán identificarse como una categoría independiente en el comercio internacional.
En junio de 2026, ALANUR coorganizó en San Salvador el primer Simposio Latinoamericano de Nutrivigilancia, dedicado a revisar cómo se vigila la seguridad de estos productos una vez que llegan al mercado.
ALANUR también trabaja en contra de la desinformación y de los llamados productos engaño, que se promocionan con promesas de efectos que no han sido comprobados y que, por lo mismo, pueden representar un riesgo para la salud de quienes los consumen.
“Desde su origen, ALANUR ha participado en esta conversación con un enfoque regional. En 2013 llevamos la propuesta técnica de la industria cuando la Alianza del Pacífico y Centroamérica incorporaron los suplementos a sus agendas de integración; en 2016 reunimos en Panamá a autoridades de ambos bloques en el Foro Regional de Armonización Regulatoria, y en 2017 presentamos la primera propuesta de reglamento regional de suplementos para Centroamérica. Hoy seguimos aportando a esa negociación, convencidos de que las reglas comunes son la mejor forma de proteger a quienes consumen estos productos y de dar certeza a la industria”, concluyó Díaz.
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